El reciclaje de la rafia de polipropileno (PP) es un procedimiento muy complejo debido a las especiales prestaciones que presenta este producto. La rigidez que se le imprime a la fibra de rafia en su fabricación para que se convierta en una fibra de alta resistencia hace que aumente el riesgo de degradación del material y que sea todo un desafío recuperar algo de esta fibra.
Es por esto que cada vez más empresas se encargan del llamado autoreciclaje, es decir, no sólo fabricar el producto, sino ser también una opción para deshacerse de él. El principal problema, como señalamos, es la poca cantidad de materias reciclables que tiene la rafia. Con el proceso de autoreciclaje es posible ir aumentando el porcentaje de PP que tendrán las nuevas bolsas de rafia para que se haga más viable el reciclaje de big-bags de rafia, por ejemplo.
¿Es entonces posible reciclar sacos de rafia?
Podemos decir que en la mayoría de los casos es posible reciclar los sacos de rafia. Depende en gran medida de en qué hayan sido empleados estos sacos.
En primer lugar, hay que remarcar que son sacos muy resistentes y como tal reutilizables en muchas ocasiones, por ejemplo, para almacenar grano, otros plásticos…
En ocasiones, debido al propio uso de la rafia, se pierde también la posibilidad de recuperar el PP. Este factor crea una dependencia de polipropileno nuevo para fabricar bolsas de rafia. Lo mejor es aprovechar los repetidos usos que ofrece y cuando ya no se pueda más, se puede aprovechar con otra forma para otra función como bolsas más pequeñas o sacos para distintos fines.
¿Cómo es el reciclaje de big-bags?
Las big-bags o sacos de rafia tejida se emplean en todo el mundo para el transporte y almacenamiento de materiales. Su resistencia y estabilidad del material a la hora de contener las más diversas sustancias le han merecido su fama mundial. A pesar de haber comenzado el uso de estos sacos en los años 40, no es hasta los 60 cuando se cambia el PVC en que eran fabricados originalmente por el polipropileno.
En el proceso de reciclaje de la rafia vuelve a surgir el mismo problema al ser el reciclaje de una fibra: la cantidad de contaminantes presentes entre estas fibras. Esto no es problemático cuando los sacos de rafia grandes o big-bags se utilizan para materiales de construcción, escombros u otros como fertilizantes agrícolas. Sin embargo sí, es peligroso cuando, al reciclar residuos de rafia, estos pueden contener contaminantes y tóxicos que afectarán a los nuevos productos que se envasen en el saco de rafia reciclado, ya sean pertenecientes a la industria alimentaria, química u hortofrutícola.
Cómo es el proceso de reciclaje de la rafia
La mejor respuesta a cómo reutilizar los sacos de rafia, muchas veces viene dada por la propia empresa fabricante. Si se producen grandes cantidades de este material, nadie mejor que el fabricante conocerá el proceso de reciclaje de la rafia dependiendo de qué uso se le haya dado. Por eso si te preguntas dónde se tiran las bolsas de rafia, puedes preguntar en el lugar donde la conseguiste. Veamos a continuación los distintos pasos a la hora de reciclar sacos de rafia.
Primer paso: recogida y clasificación
En el proceso de almacenamiento y clasificación de la rafia es habitual hacer hatos, balas o hilos de rafia.
Segundo paso: limpieza
Una vez que la rafia ha sido recogida, almacenada y clasificada, comienza el segundo proceso. Para ello se necesita un lugar adecuado para la limpieza y descontaminación. Este paso es muy importante en el proceso de reciclaje de la rafia por las sustancias que puedan contener estos sacos después.
Tercer paso: trituración
La rafia limpia se convierte en láminas para que sea más fácil moverla y trabajarla. Es en este momento cuando se realiza el proceso de triturado y granulado que da como resultado rafia en porciones minúsculas.
Cuarto paso: separación
Gracias a los avances en la técnica, actualmente es posible ir separando poco a poco el polipropileno de aquellos otros residuos más susceptibles de ser contaminantes. Una vez separado el plástico de otros componentes mediante máquinas capaces de detectar distintas formas, colores o incluso la temperatura a la que pueden fundir, llegamos a la última fase.
Quinto paso: extrusión
En este último paso del proceso de reciclaje de la rafia nos encontramos con el granulado que se puede aprovechar (al que en ocasiones se le añade nuevo polipropileno para una mejor calidad) y solo queda someterlo a un proceso llamado extrusión. Primero se derrite la materia prima reciclada en hornos que alcanzan temperaturas muy altas, después se obliga a esta materia (ahora en estado más cercano al líquido) a salir por distintos orificios aplicando presión. El resultado pueden ser hilos de rafia que sirvan de nuevo para la elaboración de nuevas bolsas.
¿Por qué es bueno para el medioambiente reciclar residuos de rafia?
Existen decenas de motivos para reciclar sacos de rafia. El primero de ellos está claro: no agotar los recursos del único planeta que tenemos. Si profundizamos un poco más en los beneficios del reciclaje de los sacos de rafia, veremos que se reduce el gasto de polipropileno nuevo, disminuyendo así la contaminación consiguiente. La reducción de los recursos empleados también redundará en unas menores emisiones de CO2.
En Polyjute, como fabricantes de sacos de rafia, tenemos un férreo compromiso con el tratamiento de los residuos generados y su posterior reciclaje. Si deseas conocer nuestros productos o necesitas información sobre otro aspecto del proceso de reciclaje de la rafia, puedes ponerte en contacto con nosotros. Estaremos encantados de explicarte cómo nos esforzamos cada día por conseguir un mundo más sostenible, donde la economía pueda ser circular y se reduzcan los gases de efecto invernadero que contribuyen al aumento de la temeratura del mundo en lo que hoy día se conoce como calentamiento global.
