¿Por qué se afirma que el plástico es higiénico?
Los comienzos del plástico
Desde la Edad de los Metales e incluso antes, los seres humanos siempre han intentado adaptar su entorno para que fuera menos hostil a través de la transformación de objetos. Por ejemplo, dando forma al bronce para obtener una espada. El cúlmen de este proceso de moldear los materiales para ponerlos a disposición del hombre llegará a lo largo del siglo XX con el plástico.
La palabra “plástico” proviene del griego ‘plastikós’ y su significado es el de moldear, dar forma. Para encontrar algo parecido a lo que hoy en día conocemos como plástico, tenemos que remontarnos al siglo XIX donde se investigaba con un material llamado “celuloide” (por estar compuesto de celulosa) que pretendía ser el sustituto del marfil en las pelotas de billar.
Más tarde, a lo largo de los años 30 y durante la II Guerra Mundial, se investigaron otros materiales como el nylon (inventado por la empresa Du Pont en forma de fibra para hacer medias), el neopreno (caucho sintético), el polietileno (aislante eléctrico) o el teflón (para conseguir antiadherencia en la superficie de las sartenes, por ejemplo). También merecen mención otros plásticos posteriores como la fórmica, la espuma de PU (poliuretano), la fibra de vidrio o el film transparente, con el que se pueden realizar objetos tan cotidianos como las bolsas de plástico.
El plástico en la industria alimentaria
Después del boom que supuso la aparición de un material moldeable, resistente y que conservaba su forma durante mucho tiempo, se empezó a descubrir su potencial y aplicación también en la industria alimentaria.
El plástico y la higiene en la industria alimentaria son dos conceptos que forzosamente tienen que ir de la mano. Más aún después de la entrada en vigor del reglamento (CE) 2023/2006 de 22 de diciembre de 2006 sobre ‘Buenas prácticas de fabricación de materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos’ el 1 de agosto del año 2008. En síntesis, este reglamento obliga a la implementación de un sistema de control y calidad en la industria que procese alimentos, ya sea propio o siguiendo un protocolo normalizado ya existente.
¿Son todos los plásticos aptos para usarlos con alimentos?
No todos los plásticos valen para alimentos. La higiene del plástico está regulada por la Unión Europea en el Reglamento (UE) Nº 10/2011 de la Comisión, de 14 de enero de 2011, sobre materiales y objetos plásticos destinados a entrar en contacto con alimentos. Aunque pueda pensarse que cualquier plástico que veamos es higiénico, existen muchos tipos de él y no todos son tan estables como para garantizar una ausencia de residuos que pueda afectar de alguna manera a la salud directamente o con contaminación cruzada.
Es cierto que entre las ventajas más destacables del plástico está su facilidad para limpiarse, su precio económico, la versatilidad, la posibilidad de poder tener de nuevo recipientes de plástico desinfectados como las fiambreras de Tupperware ®, etc.
Uso del Film Barrera para Mejorar la Higiene a través del Plástico
A la hora de hablar del plástico y la higiene, hay que tener en cuenta el film barrera. Se trata de un producto para embalaje que garantiza el correcto aislamiento y un mejor tratamiento de los productos.
Este material de embalaje plástico contribuye a aumentar la higiene en los procesos de envasado, transporte y conservación de alimentos, artículos de higiene personal, y otro tipo de productos.
Hay numerosos elementos que pueden perjudicar el estado de aquellos que queremos conservar: el oxígeno, la humedad, los olores o cualquier otro agente externo pueden hacer disminuir la calidad de los productos.
En Polyjute disponemos de una amplia gama de productos film de barrera, que puedes encontrar aquí.
Conclusiones
El plástico se ha convertido en un elemento común de nuestra sociedad de consumo. Es cierto que también representa uno de los mayores desafíos por cuanto contamina si no se recicla de manera correcta. Pese al problema ambiental que produce su faceta de “usar y tirar” ha servido para innumerables fines a lo largo de los últimos 100 años, solo nos queda descubrir cómo reciclar los plásticos que hasta ahora no parecen tener más usos.
No es un producto que vaya a desaparecer en el corto plazo porque todavía no se han encontrado sustitutos fiables que puedan suplir con razonable eficacia aquellas tareas y funciones que hoy se pueden realizar con plástico. Por esta razón, es más probable que se sigan inventando nuevas fibras resistentes (como la rafia) basándose en distintos polímeros para complementar aquello que se extrae de la madre naturaleza como ya pasó con el caucho sintético, permitiendo regenerarse a los árboles de donde se extraía anteriormente o dejar de cortar los dientes de marfil de los elefantes para hacer bolas de billar o teclas de piano. Siempre que se crea un producto plástico sintético que suple las propiedades de un producto obtenido de materiales naturales, se obtiene un doble beneficio: no agotar los recursos naturales y realizar la actividad para la que necesitábamos el objeto.
